Descubriendo Pollensa

En esta ocasión te voy a relatar una experiencia turística en primera persona, espero que te guste.

Siempre he querido visitar la isla de Mallorca, pues me habían hablado de sus playas fantásticas, pero no quería ir a la capital, pues mi economía no es muy boyante para una estancia en una gran urbe. Así que opté por buscar apartamentos en Pollensa, una pequeña localidad al norte de la isla y una forma de alojamiento más barata que un hotel.

 

 Recuerdo que me sorprendió que el aeropuerto fuera tan pequeño para la cantidad de vuelos que recibe de toda Europa, pero dicen que los mejores perfumes se guardan en frascos pequeños, ¿no? Una vez allí alquilamos un coche para ir hasta Pollensa. Ahora sí que empezaban nuestras vacaciones. Efectivamente, la zona norte de la isla tiene unas playas espectaculares y para todos los gustos. De arena dorada, de cantos rodados, rocosas… Más urbanas, más paradisíacas… Incluso privadas. Probamos una de cada.

La Cala Castell es perfecta para tomar el sol en la más absoluta tranquilidad, pues es una playa privada y hay que pedir permiso para acceder. La Cala Formentor está situada cerca del puerto, y en temporada alta está muy concurrida, así que lo mejor es visitarla en Catamarán. Me gustó mucho una zona que hay en la Cala San Vicenç desde donde saltar al mar, una roca llamada El Maressar.

Para mi unas vacaciones no son solo playa, así que también hicimos alguna excursión para conocer los lugares emblemáticos de la ciudad. Fuimos hasta el valle de Ternelles a visitar el “Castell del Rei”. Es una pena que solo queden las ruinas. También visitamos el Puig de Santa María, un monasterio precioso situado al sur de la ciudad, al que no se puede acceder en coche, pero en un paseo de 30 minutos se llega. Desde lo más alto hay unas preciosas vistas hacia la bahía y también la ciudad.

Al igual que yo descubrí Pollensa, te invito a que lo hagas tú. Entenderás porque ha sido hogar y refugio de cantidad de personalidades de la cultura y el arte. Yo estoy deseando volver y seguir curioseando por sus rincones y también descansar y tomar el sol en sus playas.

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